Útero doble o DIDELFO



El útero doble es una anomalía congénita rara. En el caso de un feto de sexo femenino, el útero comienza a desarrollarse en la forma de dos tubos pequeños. A medida que el feto crece, los tubos normalmente se unen para crear un órgano delgado de mayor tamaño: el útero.



A veces, sin embargo, los tubos no se unen completamente. Cada uno, en cambio, se desarrolla por separado y con una estructura independiente. El útero doble puede tener un solo cuello uterino hacia la vagina, o cada cavidad uterina puede tener un cuello uterino. En muchos casos, se presenta una pared delgada de tejido a lo largo de toda la vagina, que genera dos cuellos uterinos separados.
Las mujeres con útero doble a menudo tienen embarazos exitosos. Sin embargo, esta malformación puede aumentar el riesgo de tener un aborto espontáneo o un parto prematuro.


Se distinguen dos subtipos:
  • Útero didelfo bicollis: cada cavidad presentará su propio canal cervical y su propia vagina. Ocurre en dos tercios de los casos.
  • Útero didelfo unicollis: hay dos cavidades uterinas pero se comunican entre sí en el cuello uterino y únicamente hay una vagina

Síntomas

Tener útero doble por lo general no provoca ningún síntoma. La afección puede descubrirse durante un examen pélvico de rutina o durante pruebas de diagnóstico por imágenes realizadas para determinar la causa de abortos espontáneos repetidos.
Las mujeres que tienen vagina doble junto con útero doble pueden consultar inicialmente con un médico debido a sangrado menstrual que no puede absorberse con un tampón. En situaciones como esta, la mujer se colocó un tampón en una vagina, pero la sangre sigue saliendo del segundo útero y por la segunda vagina.

Causas

Los médicos no saben con certeza por qué en algunos fetos se forma un útero doble y en otros no. Es posible que un componente genético sea un factor debido a que esta afección rara a veces es de familia.

Complicaciones

Muchas mujeres con útero doble tienen vidas sexuales, embarazos y partos normales. Sin embargo, a veces, el útero doble y otras anomalías del desarrollo uterino se relacionan con lo siguiente:
  • Infertilidad
  • Aborto espontáneo
  • Nacimiento prematuro
  • Anomalías renales


Las anomalías müllerianas son un grupo de malformaciones congénitas que en general resultan de una detención en el desarrollo de los conductos de Müller durante la embriogénesis, estas malformaciones afectan el aparato reproductor femenino y pueden involucrar el útero, cérvix, salpinges, y vagina.




Según casos reportado la verdadera incidencia de las malformaciones Müllerianas se estima que puede ser de 1 a 10%, debido a que muchas mujeres cursan asintomáticas; sin embargo, dependiendo de las diferentes poblaciones analizada. El útero didelfo es infrecuente y se presenta aproximadamente con una prevalencia del 5 a 11% del total de las malformaciones müllerinas.


Es importante tener en cuenta que para el diagnóstico de los diferentes tipos de malformaciones uterinas, es fundamental, las manifestaciones clínicas, el estudio combinado de la morfología externa e interna de la cavidad, por lo que hoy en día se realiza histeroscopia guiada por laparoscopia para un mejor diagnóstico, especuloscopia, sin olvidar que existen otras pruebas no invasivas como la histerosalpingografía, el ultrasonido transvaginal o abdominal y la resonancia magnética.



Tratamientos para lograr el embarazo

Algunas anomalías uterinas pueden alterar el transporte de los gametos (óvulos y espermatozoides), pero no necesariamente la implantación y desarrollo embrionario. En este caso, la fecundación in vitro (FIV) permitiría el embarazo de la mujer.
Si se recurre a la FIV, es habitual que el especialista realice una prueba en la que simula la transferencia de los embriones. Esto permite comprobar si existe alguna obstrucción en el útero que requiera intervención. Asimismo, con esta prueba, se puede estudiar si la cavidad uterina tiene suficiente espacio para el desarrollo del embrión.
Por otro lado, hay malformaciones que requieren intervención quirúrgica. Un ejemplo lo encontramos en el útero septado, que se opera para eliminar el septo. Hay que evaluar la extensión de las malformaciones para valorar su impacto en la fertilidad y el desarrollo correcto de la gestación. Para ello, se utilizan técnicas como la resonancia magnética (RM), que permiten caracterizar y clasificar las anomalías uterinas.
Es importante estudiar la relación riesgo-beneficio de la cirugía, ya que, dependiendo de la gravedad del problema, se recomendará intervenir o no. Por ejemplo, puede ocurrir que, durante la cirugía, el tejido que recubre las paredes uterinas quede dañado y, por tanto, favorezcamos los problemas de fertilidad por fallos de implantación.
No obstante, las nuevas técnicas quirúrgicas como la histeroscopia o la laparoscopia evitan abrir el abdomen para solucionar la malformación, lo cual reduce significativamente los riesgos.




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