miércoles, 8 de febrero de 2012

Saben ustedes que es el Síndrome Miofascial en la endometriosis?

El dolor miofascial en la Endometriosis:

Cómo detectarlo y tratarlo

Como se sabe, la endometriosis se caracteriza por la presencia de tejido endometrial fuera de la cavidad uterina, más frecuentemente en el fondo de saco de Douglas, ovarios, vísceras pélvicas y peritoneo, pero también la podemos encontrar en cualquier otra parte del organismo.
Es una enfermedad no maligna aunque se disemine.

Su incidencia es de 1-2 %, aunque en la población infértil es de 15-25 %. Se encuentra presente entre un 28 y 74 % de las laparoscopias por dolor pélvico crónico. Algunas mujeres con endometriosis no padecen sintomatología alguna y hay autores que no han encontrado correlación entre la sintomatología y la severidad de la enfermedad.

El dolor pélvico en la endometriosis puede ocurrir en cualquier momento del ciclo, aunque la dismenorrea es el síntoma principal. Las pacientes lo describen como presión o dolor punzante en el hipogastrio, región lumbar o recto. Si hay afectación de las vías urinarias, puede haber dolor vesical así como quemazón al miccionar y aumento de la frecuencia urinaria. La realización de una laparoscopia es imprescindible para su diagnóstico, aunque solo se llega a él en un 60% de los casos.
Al principio de la enfermedad, el dolor suele aparecer durante las reglas o solo en situaciones específicas, por ejemplo, después de tener relaciones sexuales o al miccionar o defecar.
Casi siempre, la endometriosis en un principio provoca un dolor más bien leve, luego uno más intenso y algunas veces uno insoportable (dolor pélvico crónico, cíclico o permanente).
Puesto que los síntomas pueden variar dependiendo del grado de afectación, según su incidencia en los distintos órganos, y también de las posibles complicaciones, como por ejemplo las adherencias y cicatrices que pueden provocar dolores independientes del ciclo, el cuadro clínico y el tratamiento son muy complejos. Además, no existe correlación entre el grado de gravedad de la enfermedad y la intensidad de los dolores u otros síntomas.
Muchas mujeres afectadas no sólo presentan dolor en la localización de los focos activos de endometriosis, sino también síntomas no específicos que pueden alterar significativamente su calidad de vida. Estos síntomas consisten, por ejemplo, en una sensación de malestar general, dolor abdominal difuso, una sensación de pesadez abdominal, falta de vitalidad, fatiga crónica y fluctuaciones del estado de ánimo. Todos ellos acrecentaran la percepción del dolor y el sentimiento de impotencia ante la enfermedad.
La endometriosis esta últimamente siendo relacionada con el síndrome de dolor miofascial, siempre como una patología secundaria que aumenta las posibilidades de tener dolor crónico, así lo entiende Farrel en su estudio “Gynecological Pain, Endometriosis, Visceral Disease, and the Viscero-Somatic Connection “, donde concluye que la presencia de disfunción miofascial es común en la mujer que presenta dolor pélvico crónico de etiologías diversas. Así como, que la disfunción miofascial es frecuente en presencia de endometriosis y enfermedad visceral. También encuentra una interesante relación entre el número de laparoscopias realizadas y la cantidad de áreas de disfunción miofascial encontradas. Esto puede reflejar la gravedad de la enfermedad visceral tratada con laparoscopia, pero también plantea la posibilidad de que la laparoscopia puede exacerbar de alguna forma la aparición de dolor crónico.
Ahora describiremos de forma sencilla y comprensible el síndrome de dolor miofascial. Sería una enfermedad muy frecuente que puede afectar a todos los músculo del cuerpo, descrita por los Drs. Janet
Travell y David Simons, en esta patología se da un importante porcentaje de diagnósticos equivocados y una alta proporción de fracasos por intervenciones medicas inadecuadas. La etiología o causa incluye problemas urológicos, ginecológicos, gastrointestinales, proctológicos, neurológicos y músculo esqueléticos. Aquí lógicamente, nos importan fundamentalmente los problemas ginecológicos y en especial la endometriosis. El mecanismo de la lesión muscular puede ocurrir cuando los tejidos blandos se exponen a episodios persistentes de sobrecarga muscular o a irritaciones adyacentes.
Sobre el diagnostico decir que no existen datos de laboratorio ni radiológicos objetivables que puedan correlacionarse con los hallazgos clínicos.
Las fuentes de información más importantes para conocer las causas del dolor de la endometriosis son la historia clínica, la exploración física y los estudios neurofisiológicos.
La historia clínica debe indagar sobre los antecedentes; cómo apareció el dolor, su localización y características, factores que lo desencadenan o agravan, etc. y una meticulosa exploración física, que estudie las posturas y movimientos que desencadenan el dolor; la sensibilidad, reflejos y fuerza, la existencia de signos de compresión de raíces nerviosas, etc. y sobre todo, en la exploración de los músculos para la localización manual de los puntos gatillo y las bandas tensas.
El punto gatillo se palpa como un nódulo, doloroso o hiperdoloroso, duro, muy pequeño, con un tamaño que oscila entre 5 y 10 mm de diámetro y con una consistencia como de "arroz crujiente”.

El músculo implicado presenta las siguientes características:
1. Dolor generado y mantenido por uno o más puntos gatillo.
2. El patrón del dolor es específico y propio de cada músculo.
3. Existe una respuesta espasmódica a la presión firme de un punto gatillo que reproduce el dolor.
4. La palpación moderada pero sostenida, suele acentuar y reproducir el dolor.
5. Existe debilidad del músculo, pero no atrofia.
6. El rango de alargamiento se encuentra restringido y con frecuencia el músculo no llega a extenderse del todo. El músculo se encuentra acortado.
7. Banda tensa palpable, generalmente no puede ser vista al examen ocular. Representa un espasmo segmentario de una pequeña porción del músculo y se encuentra si se realiza una adecuada exploración del músculo afectado.
8. Suelen coexistir alteraciones autonómicas: cambios color piel, alteración temperatura, edema local, etc.
El diagnostico, por tanto, lo realizaremos en base a la historia, examen físico y las pruebas neurofisiológicas. El tratamiento requiere medidas médicas, psicológicas y de terapia física, incluyendo infiltraciones locales con lidocaína de los puntos gatillo, infiltraciones de las cicatrices dolorosas y no dolorosas, aguja seca, inyecciones de toxina botulínica y variadas técnicas en fisioterapia y psicología.
Fuente: Dr. Fernando Itza. Experto en tratamiento del dolor
ADAEM asociacion de afectadas de endometriosis de Madrid

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